Biósfera: El agua como mercancía

Alfonso Díaz Rey

12/28/2020

«[…] el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos…»
Resolución 64/292 de la Organización de Naciones Unidas. 28 de julio de 2010.

La privatización del agua y su transformación en mercancía, al menos en México, no es un tema nuevo.

Quizá la forma más conocida sea en la industria de bebidas gaseosas embotelladas, la que ha gozado de concesiones de explotación de fuentes de este líquido y de pozos para su exclusivo abastecimiento. Otra forma son las concesiones a grandes productores agrícolas, empresas agroindustriales, agropecuarias y de alimentos, y mineras, entre otras.

Las deficiencias en los servicios municipales que impiden entregar a la población agua con calidad para beberla, y la desconfianza que en muchos lugares ha generado la dudosa calidad del agua para consumo humano, condujeron a que surgiera una industria dedicada al tratamiento y envasado de este líquido para venderlo a precios muy por encima de su costo real, sin que en todos los casos pueda asegurarse que sea de la calidad requerida. Este manejo del agua confirma y refuerza su carácter como mercancía.

En México, más del 80 por ciento del mercado de agua embotellada está controlado por transnacionales, entre las que sobresalen: Danone, Coca Cola, Pepsico, Nestlé [1], Dr. Pepper.

Además de ser un derecho humano, nuestra Constitución lo incorporó en el año 2011, en el artículo 4, párrafo 6:

“Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines”.

Ahora, precisamente cuando a nivel mundial se viven serios problemas relacionados con este líquido como consecuencia de la contaminación, la deforestación, la sobreexplotación, los procesos y fenómenos asociados al cambio climático, además del estrés hídrico que se padece en algunas regiones, entre otras causas, resulta que el agua, como mercancía, cotiza en la bolsa de valores de Nueva York.

Esa participación en los mercados bursátiles fue impulsada por el grupo Chicago Mercantil Exchange, el controlador más grande del mundo en el mercado de derivados [2], para asegurar las ganancias de las corporaciones que especulan con el agua.

Ello significa que sin llevarse el agua para otra parte; quienes adquieran grandes concesiones para explotar esa «materia prima», podrán establecer el precio del líquido de acuerdo al valor de referencia en la bolsa de valores en un momento dado.

En nuestro país la legislación tiene peligrosos resquicios que permiten la asignación de concesiones a particulares para explotar este esencial líquido, ya sea que se encuentre en las formas consideradas como propiedad de la nación o como agua subterránea. Ello ha permitido en la práctica la privatización de una buena parte de ese recurso en beneficio de poderosas corporaciones transnacionales y locales.

En la práctica, la bursatilización del agua significa el peligroso acotamiento de un derecho humano universal, de cuyo adecuado ejercicio dependen otros, entre ellos, el más fundamental: el derecho a la vida.

Y como para el mercado todo es mercancía, el agua es un elemento más que entrará al juego especulativo y la lucha por su control será cada vez más encarnizada y, como están las cosas, si no nos organizamos, los perdedores seremos los mismos de siempre.
La recuperación y gestión del agua en nuestro país, así como de los bienes y riquezas naturales que fueron transferidos al capital privado, requiere del esfuerzo colectivo y del concurso de la ciudadanía consciente y organizada, con la finalidad de establecer su empleo racional en la búsqueda de un desarrollo sostenible y en la construcción de un México mejor y más justo

Salamanca, Gto., 18 de diciembre de 2020.

[1] Como dato curioso: los mayores ingresos de Nestlé a nivel mundial, no son por los chocolates o productos lácteos, sino por la venta de agua embotellada.

[2] Instrumento financiero que asegura el precio a futuro de la compra o venta de un bien, mediante referentes que se encuentran en algún sitio específico o de determinadas características

[3] Otras ligas de interés:   https://www.jornada.com.mx/2020/12/20/economia/018n1eco , https://www.jornada.com.mx/2020/12/20/edito

* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.